Ya he acabado de corregir los exámenes de sociales.
De los 25 alumnos han aprobado (redoble de tambores)... 6!!!
A lo que debo añadir que he hecho algún apaño para poderles puntuar algún ejercicio y que las notas no fueran tan escandalosamente bajas, que tampoco es plan de que vengan los padres quejándose de que sus hijos tan listos no han llegado al 2 (Creo que 6, aún así, no han llegado al 2) y eso ha ayudado a subir a alguno al aprobado. Porque los padres es lo que tienen, que se piensn que por haber puesto un poco de esperma en un óvulo y haberlo dejado cuajar 9 meses el trabajo ya está hecho y su engendro debe estar a la altura de sus expectativas...
En fin, que 6 aprobados no está mal. Me repatea que dos de ellos sean alumnos ´tocacojones´ y ese aprobado les haga creer que pueden seguir sin dar chapa, pero es lo que hay. También me da pena que ´la empo´, esa alumna que un día me dijo que ella nunca suspendía y, al decirle yo que siempre había una primera vez la clase en coro dijo que ella siempre sacaba excelentes, ha sacado un 4.5. Pero ya se lo avisé, siempre hay una primera vez. Pero sin duda, es el 1.8 de ´la buena alumna´el que más de duele: que la típica alumna que trabaja en sielncio, que no molesta, que no habla, que atiende y que no pretende engañarte y si no ha hecho los deberes viene a decirte que tienes que ponerle la falta porque se le olvidó o no pudo, o no sabía... que suspenda es algo que puede pasarle a cualquiera, pero una nota tan baja, es una lástima.
En fin, mañana a la guerra de nuevo. Con pizarra digital interactiva, pero a la guerra de nuevo.
miércoles 11 de noviembre de 2009
domingo 1 de noviembre de 2009
¡¡¡Que eduquen a sus padres!!!
Hay cosas que se hacen difíciles de entender. En estas semanas ha habido unos incidentes que han hecho cambiar mi visión acerca de la educación y de dedicarse a ella.
Incidente 1. Alumnos que se pasan la tarde gritando e impidiendo impartir clase. Hora de salir: no se callan y, las veces que iniciamos la confección de la fila, hay que abortarla debido a los gritos y empujones: para salir hay que estar en silencio, en fila de a uno y respentando el orden.
Reacción: los padres se quejan porque 10 minutos de retraso no es una cosa de recibo, aun cuando sus hijos no estén aprendiendo que hay unas normas que cumplir.
Incidente 2. El mal comportamiento de los alumnos dificulta las clases. Se les ha explicado que hay que hacer un temario, y que lo que no se hace en clase hay que hacerlo en casa. Resultado: si en clase impiden que hagamos nada, se van con entre 2 y 6 ejercicios a casa de deberes.
Reacción: el director me dice que les mande la mitad de deberes porque los padres se han quejado que los niños trabajan demasiado.
Incidente 3. Niño le dice a alumna marroquí 'mora de mierda'. Lo castigo con copias que han de signar sus padres.
Reacción: la madre, además de la firma, me pone una nota donde me dice que ve bien que se castigue a su hijo si hace algo mal, pero que no es un racista y que, además, la niña le insultó primero llamándole 'gafotas'.
Incidente 4. Alumno no trae nunca los deberes. Ni siquiera trae los bolígrafos que se dijo a principio de curso que debería traer. Se le pone una nota en la agendaindicando lo sucedido. Como el chico es un pieza, no es la primera.
Reacción: la madre del niño responde que llevará el material, y que tampoco hace falta 'tanta notita en la agenda'.
Incidente 5. El mismo alumno de antes lleva, después de un mes de clases, la libreta para una asignatura. Al no haber hecho ningún ejercicio atrasado, la maestra de la asignatura le hace anotar en la agenda todos los deberes que debe hacer y que todavía no ha hecho.
Reacción: el alumno llega con una nota de su madre diciendo que no ha hecho los deberes porque ha estado malo, así que no deber ser castigado ni reprendido.
Conclusión: si sus padres no se preocupan por la educación de sus hijos, yo tampoco. Desde ahora, yo doy las clases. Quien no quiera atender, no aprenderá. Y quien no aprenda, que suspenda y repita curso si desde arriba lo consideran oportuno...
...Y si no puedo dar la clase o no puedo corregir unos ejercicios, pues no se da y no se corrigen.
Incidente 1. Alumnos que se pasan la tarde gritando e impidiendo impartir clase. Hora de salir: no se callan y, las veces que iniciamos la confección de la fila, hay que abortarla debido a los gritos y empujones: para salir hay que estar en silencio, en fila de a uno y respentando el orden.
Reacción: los padres se quejan porque 10 minutos de retraso no es una cosa de recibo, aun cuando sus hijos no estén aprendiendo que hay unas normas que cumplir.
Incidente 2. El mal comportamiento de los alumnos dificulta las clases. Se les ha explicado que hay que hacer un temario, y que lo que no se hace en clase hay que hacerlo en casa. Resultado: si en clase impiden que hagamos nada, se van con entre 2 y 6 ejercicios a casa de deberes.
Reacción: el director me dice que les mande la mitad de deberes porque los padres se han quejado que los niños trabajan demasiado.
Incidente 3. Niño le dice a alumna marroquí 'mora de mierda'. Lo castigo con copias que han de signar sus padres.
Reacción: la madre, además de la firma, me pone una nota donde me dice que ve bien que se castigue a su hijo si hace algo mal, pero que no es un racista y que, además, la niña le insultó primero llamándole 'gafotas'.
Incidente 4. Alumno no trae nunca los deberes. Ni siquiera trae los bolígrafos que se dijo a principio de curso que debería traer. Se le pone una nota en la agendaindicando lo sucedido. Como el chico es un pieza, no es la primera.
Reacción: la madre del niño responde que llevará el material, y que tampoco hace falta 'tanta notita en la agenda'.
Incidente 5. El mismo alumno de antes lleva, después de un mes de clases, la libreta para una asignatura. Al no haber hecho ningún ejercicio atrasado, la maestra de la asignatura le hace anotar en la agenda todos los deberes que debe hacer y que todavía no ha hecho.
Reacción: el alumno llega con una nota de su madre diciendo que no ha hecho los deberes porque ha estado malo, así que no deber ser castigado ni reprendido.
Conclusión: si sus padres no se preocupan por la educación de sus hijos, yo tampoco. Desde ahora, yo doy las clases. Quien no quiera atender, no aprenderá. Y quien no aprenda, que suspenda y repita curso si desde arriba lo consideran oportuno...
...Y si no puedo dar la clase o no puedo corregir unos ejercicios, pues no se da y no se corrigen.
jueves 15 de octubre de 2009
Destrozado-asqueado
Lo malo de trabajar un tercio de jornada es...
No, comenzaré mejor explicando que el colegio donde voy a trabajar está a 20 minutos en tren de mi casa... Problema: los trenes que llevan a esa localidad son escasos, muy escasos, así que tengo que hacer trasbordos e historias varias y acabo tardando 1 h. Ah, y aparte hay que contar que tengo otra magnífica media hora de paseo desde casa a la estación.
Aparte de que hay días que me paso el doble de mi jornada diaria en el tren, dar 8 horas semanales de clase tiene un inconveniente gordo: los alumnos no te ven como su maestro, sino como alguien que pasa por ahí unos ratitos a dar algunas asignaturas. Y eso lleva a que suden de mi cara y que tengan un comportamiento que da PUTO ASCO.
No estoy diciendo que sean escoria, simplemente, que hacen ingobernable la clase.
La semana pasada tuve que darles todas las clases porque la maestra a quien le hago el tercio tuvo un percance familiar, y al final de la semana estaban ya medio domados y ellos mismos censuraban las malas actitudes del grupo. Pero eso fue hasta el viernes. Pasó el puente, volvió la tutora y, claro, vuelvo a ser el profe que viene un par de tardes...
En fin, espero que cuando el martes hagan el examen de castellano y comprueben que las notas son MUY pero que muy bajas (confío en cargarme a casi toda la clase), a más de uno y de dos se le quitarán las ganas de hablar en clase, de levantarse o de hacernos perder el tiempo.
No, comenzaré mejor explicando que el colegio donde voy a trabajar está a 20 minutos en tren de mi casa... Problema: los trenes que llevan a esa localidad son escasos, muy escasos, así que tengo que hacer trasbordos e historias varias y acabo tardando 1 h. Ah, y aparte hay que contar que tengo otra magnífica media hora de paseo desde casa a la estación.
Aparte de que hay días que me paso el doble de mi jornada diaria en el tren, dar 8 horas semanales de clase tiene un inconveniente gordo: los alumnos no te ven como su maestro, sino como alguien que pasa por ahí unos ratitos a dar algunas asignaturas. Y eso lleva a que suden de mi cara y que tengan un comportamiento que da PUTO ASCO.
No estoy diciendo que sean escoria, simplemente, que hacen ingobernable la clase.
La semana pasada tuve que darles todas las clases porque la maestra a quien le hago el tercio tuvo un percance familiar, y al final de la semana estaban ya medio domados y ellos mismos censuraban las malas actitudes del grupo. Pero eso fue hasta el viernes. Pasó el puente, volvió la tutora y, claro, vuelvo a ser el profe que viene un par de tardes...
En fin, espero que cuando el martes hagan el examen de castellano y comprueben que las notas son MUY pero que muy bajas (confío en cargarme a casi toda la clase), a más de uno y de dos se le quitarán las ganas de hablar en clase, de levantarse o de hacernos perder el tiempo.
martes 6 de octubre de 2009
De mayor quiero ser funcionario...
No soy muy original en mis sueños. Aspiro a lo que, según encuestas, aspira el 40% de la juventud española. No me extraña. El Estado, las Diputaciones, los Ayuntamientos, etc. son de los pocos en este país que ofrecen sueldos correctos y horarios que permiten conciliar vida laboral y familiar.
El problema es que cuando uno sabe que tiene el sueldo asegurado de por vida, se relaja mucho... demasiado.
Esta semana estoy yendo de culo porque la tutora de mi curso tiene una licencia debido a que su hijo ¿está hospitalizado? ¿tuvo que llevarlo a urgencias?, qui lo sá... Total, que estoy dando mis horas y las suyas.
Diréis: ¡tampoco es para tanto! ¡qué quejica eres Joan!
Mi problema viene de que los horarios reales no coinciden con los oficiales. O lo que es lo mismo: que no sé qué clases da aparte de las que da en mi aula, porque su horario lo sabe ella y punto.
Aparte de eso, soy yo el que debería ya haber entregado mi horario oficial y no puedo porque ella, para que le cuadrase todo dentro de la legalidad, decidió colocar asignaturas en su parrilla fuera del sitio que tenían, de manera que yo tenía que hacer modificaciones en el mío para que si viene Inspección no vea que su horario y el mío no se complementan...
Lo dicho, yo de mayor funcionario
El problema es que cuando uno sabe que tiene el sueldo asegurado de por vida, se relaja mucho... demasiado.
Esta semana estoy yendo de culo porque la tutora de mi curso tiene una licencia debido a que su hijo ¿está hospitalizado? ¿tuvo que llevarlo a urgencias?, qui lo sá... Total, que estoy dando mis horas y las suyas.
Diréis: ¡tampoco es para tanto! ¡qué quejica eres Joan!
Mi problema viene de que los horarios reales no coinciden con los oficiales. O lo que es lo mismo: que no sé qué clases da aparte de las que da en mi aula, porque su horario lo sabe ella y punto.
Aparte de eso, soy yo el que debería ya haber entregado mi horario oficial y no puedo porque ella, para que le cuadrase todo dentro de la legalidad, decidió colocar asignaturas en su parrilla fuera del sitio que tenían, de manera que yo tenía que hacer modificaciones en el mío para que si viene Inspección no vea que su horario y el mío no se complementan...
Lo dicho, yo de mayor funcionario
viernes 2 de octubre de 2009
Esos locos bajitos
La frase del día la ha dicho el administrativo del cole donde trabajo: "Hay que ver cómo siendo tan pequeños pueden llegar a ser tan cabrones".
Para todos aquellos que piensan que los niños son dulces, yo les reto a pasarse un día entero en una clase con 25 niñitos adorables dando voces. No hay respeto por el profesor; pero, sobretodo, no hay límites ni normas que se les hayan inculcado. Aquí es cuando Joan-abuelo-cebolleta sale a la palestra y recuerda que en sus años mozos NADIE se levantaba en mitad de clase para nada. Pero ahora da igual lo que les grites ni las veces que los hagas volver a su sitio, ni que los castigues: parece que tienen un resorte en el culo. Por no hablar de las lindezas que salen de sus bocas. Hoy un alumno-perejil (de los que están en todas las salsas) ha gritado en mitad de la clase a su compañera de delante que era "una mora de mierda". Y, cuando lo he castigado, un tufillo racista se ha extendido por la clase al murmullo de que "los de fuera siempre salen ganando y los de España pringamos". Los pelos como escarpias. Los de falange deben estar frotándose las manos sabiendo que tanto mensaje racista les dará cantidad de votos en el futuro. ¡Que Dios nos pille confesados!
Aparte de eso, dos semanas de trabajo encabronándome gradualmente con unos alumnos que, por eso de haber llegado empezado el curso y no ser su tutor, piensan que pueden hacer lo que les dé la gana. Este finde voy a chuparme quince veces la Chaqueta Metálica y el martes cuando los pille lo van a flipar. Si ahora piensan que su clase es "un infierno" o "el manicomio", no sé lo que pensarán el próximo viernes...
Para todos aquellos que piensan que los niños son dulces, yo les reto a pasarse un día entero en una clase con 25 niñitos adorables dando voces. No hay respeto por el profesor; pero, sobretodo, no hay límites ni normas que se les hayan inculcado. Aquí es cuando Joan-abuelo-cebolleta sale a la palestra y recuerda que en sus años mozos NADIE se levantaba en mitad de clase para nada. Pero ahora da igual lo que les grites ni las veces que los hagas volver a su sitio, ni que los castigues: parece que tienen un resorte en el culo. Por no hablar de las lindezas que salen de sus bocas. Hoy un alumno-perejil (de los que están en todas las salsas) ha gritado en mitad de la clase a su compañera de delante que era "una mora de mierda". Y, cuando lo he castigado, un tufillo racista se ha extendido por la clase al murmullo de que "los de fuera siempre salen ganando y los de España pringamos". Los pelos como escarpias. Los de falange deben estar frotándose las manos sabiendo que tanto mensaje racista les dará cantidad de votos en el futuro. ¡Que Dios nos pille confesados!
Aparte de eso, dos semanas de trabajo encabronándome gradualmente con unos alumnos que, por eso de haber llegado empezado el curso y no ser su tutor, piensan que pueden hacer lo que les dé la gana. Este finde voy a chuparme quince veces la Chaqueta Metálica y el martes cuando los pille lo van a flipar. Si ahora piensan que su clase es "un infierno" o "el manicomio", no sé lo que pensarán el próximo viernes...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)