Aunque este blog esté bastante olvidado, de vez en cuando tengo la tentación de volver a dejar alguna pista por si aquellas personas que lo siguieron asiduamente en su día tienen curiosidad por saber qué es de mí.
Han pasado varias cosas desde la última vez que publiqué 'algo'. Posiblemente la más importante es que me he mudado. Ahora vivo en una bonita habitación con vistas a una carretera en una pensión de pueblo. ¿Y eso? Bueno, es consecuencia de haberme convertido en profesor interino de filosofía.
Pues sí, al final me llamaron y me tocó hacer el petate de un día para otro y empezar a ejercer al siguiente. Pero bueno, aunque lloro casi cada semana porque me da algún ataque de nostalgia y soledad, el cambio ha sido a mejor. Por suerte, Adise me ayuda en el proceso y me consuela cada vez que me desplomo un poco.
También fue positivo perder de vista a los niños, que me tenían algo harto, y que me dieran una emotiva despedida que acabó haciendo que, en buena medida, se me olvidaran los malos ratos que me hicieron pasar.
Y, de momento, eso es todo: sé que por lo menos estaré un mes en este pueblo, aunque cruzo los dedos para que el profesor lesionado se lo tome con calma y vuelva pasada semana santa. Y, mientras, paso los días trabajando a la espera del fin de semana, para ver a Adise o a la familia...
Han pasado varias cosas desde la última vez que publiqué 'algo'. Posiblemente la más importante es que me he mudado. Ahora vivo en una bonita habitación con vistas a una carretera en una pensión de pueblo. ¿Y eso? Bueno, es consecuencia de haberme convertido en profesor interino de filosofía.
Pues sí, al final me llamaron y me tocó hacer el petate de un día para otro y empezar a ejercer al siguiente. Pero bueno, aunque lloro casi cada semana porque me da algún ataque de nostalgia y soledad, el cambio ha sido a mejor. Por suerte, Adise me ayuda en el proceso y me consuela cada vez que me desplomo un poco.
También fue positivo perder de vista a los niños, que me tenían algo harto, y que me dieran una emotiva despedida que acabó haciendo que, en buena medida, se me olvidaran los malos ratos que me hicieron pasar.
Y, de momento, eso es todo: sé que por lo menos estaré un mes en este pueblo, aunque cruzo los dedos para que el profesor lesionado se lo tome con calma y vuelva pasada semana santa. Y, mientras, paso los días trabajando a la espera del fin de semana, para ver a Adise o a la familia...